𝟰𝟬 𝘼Ñ𝙊𝙎 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙉𝙏𝘼𝙂𝙍𝘼𝙈 — 𝙀𝙇 𝙈𝙀𝙏𝘼𝙇 𝘾𝙃𝙄𝙇𝙀𝙉𝙊 𝙎𝙀 𝙈𝘼𝙉𝙏𝙄𝙀𝙉𝙀 𝙀𝙉 𝙋𝙄𝙀 𝘼 𝘽𝘼𝙎𝙀 𝘿𝙀 𝙁𝙐𝙀𝙂𝙊 𝙔 𝘾𝙄𝘾𝘼𝙏𝙍𝙄𝘾𝙀𝙎
El 40º aniversario de Pentagram se vivió con sudor extremo, fue un espectáculo que lleno de oscuridad y brutalidad la tarde sofocante en Santiago transformando la noche dentro del Teatro Cariola en un infierno que no fraguó misericordia.
Escrito por: Mario Gonzalez
Fotografías por: Luis Yañez

INFERNAL THORNS
Desde el lago de fuego centro del Hades, se vienen las pestes más letales, regresando desde el averno para contaminar a los siniestros presentes, Infernal Thorns sulfuró los mares para despertar a las bestias del aletargamiento constante, cada llamarada que desprendieron desde el escenario carcomió la vida de todo creyente en este maldito sistema.
Golpes que no aplacaron el retumbar, la mente destrozada buscó refugio en el rincón más oscuro del lugar, la piedad no existe solo se logra evadir momentos llenos de miedo interno y nuestra mente se deconstruye insistentemente, los acordes que nos inundaron se volvieron infectos por un visceral canto subterráneo mostrándonos como la debacle se tomó cada segundo, tarde oscura de sonidos que inundaron los pensamientos en un mar profundo que se vuelve regocijo.

Interpretación cargada de combustión que vuelve cada entrega en un mazazo directo al mentón, Infernal Thorns arriba del escenario se vuelve un desquiciado ente proveniente de los fuegos más pestilentes, la virulencia se vuelve más severa mientras van corriendo los minutos y cada tema se vuelve un disparo directo a la cabeza, el escenario sulfura azufre que solo es aplacado por los vítores de aquellos dementes que estoicamente agitan la mente. Nuevamente vivimos una apertura devastadora que nos recargó las venas de salvia maldita, fuimos revitalizados por cantos venidos desde la misma muerte, para destruir con fuego la fe de aquellos malditos ciegos, siendo la pira el catalizador de toda existencia, el legado oscuro sigue tan fuerte y presente que la tierra tiemblo al son del machacar de cada canción que Infernal Thorns escupió sin contemplación.
NECRODEMON
La declaración de herejía sigue su curso con los primeros acordes que Necrodemon expele a penas pisa el escenario, volando la cabeza de los presentes que insanos se vuelven, demostrando que Necrodemon se erige más fuerte y agresivo que nunca, con el estandarte del clásico y demencial sonido que los ha caracterizado narcotizaron el aire de un pestilente incendiario. Acto impío, muerte, sangre y tormentos, ataques cada vez más directos a la curia, a esa bastarda secta que fue creada solo para usurpar débiles mentes. Como siempre la proclamación fue fuerte, clara, mandando a la mierda a todo creyente que se flagela con el éxtasis que le producen sus lascivos pensamientos.

Necrodemon no defrauda en ningún momento, recorriendo su discografía pasada y su futuro trabajo que pronto verá la luz, para quemar los oídos de los miopes de siempre. Necrodemon es despiadado, desgarrador y sanguinario de principio a fin, la bestialidad está presente en cada momento en dónde la intensidad llega a cada maldito presente provocando headbanging inclementes. La llamarada persevera en cada golpe que se vuelve incesante que con virulencia se manifiesta, en donde las bestias renacidas llenas de almas negras, inundan de dolor a los malnacidos en el temor, es por ello que emergen sus plegarias silenciosas representando el horror corroído.
Que Muera el Perro Jesús!!! Y la carnicería cierra con una intensidad oscura, llena de devastación en donde las guitarras hacen de comparsa con la muerte misma que va pudriendo el alma de todos los que fuimos testigos de como un escenario sigue evocando muerte.
EXECRATOR
Torbellino de perversidad llena de ignominia que lacera el espíritu penitente de aquellos cobardes malditos que no tienen la capacidad de liberarse de las débiles ataduras impuestas por nimios dogmas, viviendo en un constante espiral de vergüenza y miedo.
Es allí donde ahínca toda su agresividad la bestia que se tomó, una vez más, por asalto el escenario del Cariola, para liberar pensamientos y depurar esos espíritus que vuelven a quedar impíos después del sacrificio. Execrator se vuelve severo al disparar con llamaradas de fuego toda su artillería, mostrándonos toda la furia por este hipócrita sistema, en donde la oscuridad se hace presente por el constante machacar que nos lacera, sin entregar ningún respiro a los sanguinarios que presentes en ese maldito teatro retrocedemos a los noventa, en dónde el underground expelía toda su mísera.

La presentación se vuelve un torbellino soberbio, con guturales que hacen presente la oscuridad más soterrada posible, aunque afuera aún el sol arreció y nos golpeó fuerte, Álvaro Lillo demuestra esa crueldad presente en cada lírica y nos hace partícipe de este rito que llama constantemente a que las tinieblas se hagan presentes y nos gobiernen, sembrando el odio y propagando la execración de la maldita paria que se cree en expansión.
Execrator golpeó fuerte, al igual que en aquellos tiempos lejanos, ayer el fuego desató locura, en dónde la furia se tomó por asalto el escenario con una impronta diabólica, la profanación se hizo posible en cada pulsada en dónde la presentación dejó una huella de azufre palpable en cada maldita alma.
CERBERUS
Furia apocalíptica que nos llevó a navegar por los meandros más oscuros, los cuales fueron inundados por el vértigo que se apoderó de los pensamientos, la ferocidad de las ideas quedaron impregnadas por ese ser de tres cabezas que devastó los designios de los malditos cristianos que se atrevieron a pisar el suelo que ya horadado permaneció latiendo con llamas emergentes.
Sin piedad la pústula brotó sin parar transformando todo en un páramo de putrefacta liberación, que envolvió a los malditos en un mar de extrema subordinación. El paroxismo fue una catarsis en plena ebullición en dónde no se dio respiro para tanto metal muerto, ese que proviene de la vieja escuela, que nació en los albores de la malignidad, desde esos causes que cambian ríos para desembocar en mares que transforman una tranquila marea en furiosos vendavales.

Cambiando el destino de miles, escribiendo nuevos sonidos en partituras que se transforman en piedra, como mandamientos venidos desde el mismo infierno, que a lo largo de los años siembran la semilla que germina en millones de nuevas energías, en llamaradas que invocando desde tiempos ancestrales se toman por asalto este maldito paraje.
Cerberus fue brutal y monstruoso, el peso descomunal de las guitarras que muestran los tempos llenos de perversidad impertérrita, con solos inundados de agresividad lasciva, vociferaciones infernales, un machacar sin piedad constante, transformó la presentación en una vorágine de crueldad sin contemplación.
TORTURER
Vendaval despiadado arriba del escenario, como una ráfaga que no tiene fin, hace desbocar los sentidos, volviéndolos volubles al asesinar machacante de headbanging. Torturer tiene una monstruosa historia en la escena chilena, remontándonos a viejos tiempos y a escenarios que ya lamentablemente son solo recuerdos.
Pero a diferencia de aquellos, Torturer es pasado, presente y futuro, porque a pesar del tiempo el ente demoniaco de Francisco Cautín no tiene para cuándo parar y se agradece a mil, porque cada riffs que se presenta afilado nos vuelve a llenar de recuerdos y a la vez nos hace sentir como esa bestia de insana cabeza vuelve siempre a renacer, a reinventarse y a seguir luchando con más bríos que nunca por una escena que a pesar de todo vuelve resurgir de las cenizas.

Ira manifestada en demoníacos temas que llenan de martirio tu condenada esencia, supurantes los tejidos son preparados para lo que se avecina, aquel que desde la palestra va contaminando desde su magnificencia, perverso ser que emerge desde las tinieblas con rabia iracunda hacia los malditos cobardes que con temeroso andar, preparan el trono para el grotesco ritual.
Torturer regresa a un mar lleno de almas penitentes de aquellos seres llenos de muerte, más despiadados que nunca, generando un incansable moshpit que desbordó la explanada de un Teatro Cariola que ardió en llamas. Entrega de salvia ponzoñosa en una presentación solida, volviendo a vomitar esos clásicos que laten fulgurante, atiborrándonos de recuerdos perdidos en ese subconsciente podrido
PENTAGRAM
Las penumbras se tomaron los acordes que resonaron desde las profundidades de la tierra, construye grietas en los caminos desde hace cuarenta años, por las cuales va emergiendo un latido que no tiene freno, es el machacar constante de una presentación que sobresale, como un ente venido desde el infierno, Pentagram construye una presentación que se vuelve descomunal al romper el eje del tiempo.
Pentagram se transforma en la tempestad que golpea el rostro de aquellos que silentes acompañan las horas llenándose de congoja se sumergen en cavilaciones de profunda introspección, ven como el color se disipa del horizonte, y desde el máximo terror la oscuridad domina la planicie con las intensas llamaradas azotando sin contemplación.

Apagada la conciencia de aquellos vacuos pensamientos todo vuelve a fluir con la inmensidad de la locura que nos irradia el polvo del tiempo, alineándonos con sones que se vuelven pantanosos, llenos de virtud infectada de virulencia, Pentagram descarga artificios provenientes de otros tiempos, que arraigados en su visión pérfida vuelan sobre el escenario con el aire infectado. Transformaron los instantes en una tempestad galopante, que golpeó el rostro de aquellos cobardes que acompañaron las horas llenándose de pesares, se fueron sumergiendo en cavilaciones de profunda introspección y vieron como el color se disipó.
Noche corroída por un huracán maldito, que martilló constantemente los oídos de insignificantes, aquellos abrieron surcos con sus lamentos cobardes inundaron su vida miserable de pesares, fuimos invitados al navegar por el mar incansable que nos llevó más allá de las puertas dimensionales, volviendo al origen en dónde el pacto entre humanos y bestias se celebró con sacrificios en donde la sangre se riega en la tierra.
Desde arcaicos sonidos que dan origen a la devastación que se tomó el control de las características propias que emergieron desde hace cuatro décadas que Pentagram se entrega en vivo, exudando un destacado y putrefacto camino, porque las llamas que se levantaron desde los volcanes de intensa oscuridad dotan a este cuarteto de una magnitud infernal.
Los dolientes vieron como desde el máximo terror la oscuridad dominó la planicie con el intenso fuego azotando sin contemplación, cuerpos abandonados a la intemperie que a cada segundo se marcaron sus carnes bajo el signo de la usurpación.
