Intensidad oscuridad y Debuts Históricos en el cierre de Chile Terrorfest
La segunda noche del Chile Terrorfest, prometía ser tan increíble como la primera. Con 4 bandas brutales, estuvo cargada de expectación y con un ambiente que desde temprano anunciaba un cierre demoledor en el Teatro Caupolicán.
Escrito por: Nayade
Fotografías por: Luis Yañez
DEMONIAC
Los limachinos envolvieron a los asistentes en un espiral de oscuridad y violencia sonora; cada tema un estruendo, cada riff un golpe letal. Un despliegue de metal sin concesiones, directo desde las profundidades más infernales.
A las 17:30 hrs comenzaron la masacre con su thrash metal experimental impregnado de elementos psicodélicos. Desde Limache al mundo, su enfoque innovador los ha llevado a consolidarse dentro y fuera del país, siendo la primera banda chilena en presentarse en el Hellsinki Metal Fest.

La introducción cargada de tensión abrió un set ejecutado con violencia extrema. Arrancaron con “The Trap” y “Death Comes”, preparando el terreno para un viaje por su discografía. Estrenaron “El Lado Oscuro de la Rosa”, pieza oscura centrada en una fémina siniestra, seguida por momentos detonantes como “Granada”, donde el característico clarinete, como si fuera mágico, derivó en un matiz hipnótico que intensificó la atmósfera del espectáculo.
El fin llegó con “Obra Cósmica”, acompañado de palabras sobre lo significativo que es para la banda tocar en el Caupolicán y un agradecimiento al público que llegó temprano. Fue un comienzo demoledor para la segunda noche del festival.
ATOMIC AGGRESSOR
A las 18:30 hrs, los pioneros del death metal chileno reforzaron el tono oscuro de la jornada. Con más de tres décadas de trayectoria, su sonido conserva intacta la crudeza de la vieja escuela: guitarras abrasivas, ritmos densos y una vocalización desgarradora que rugió por todo el recinto.
La cancelación de Pungent Stench les permitió extender su presentación a casi una hora, repasando desde clásicos fundamentales hasta material nuevo. Abrieron con “The Primal Chaos”, haciendo estallar el Caupolicán mientras la audiencia seguía entrando para sumarse al caos.

Sonaron himnos como “Bleed in the Altar”, “Spawn of Doom” y “Unholy Temple”, marcando una progresión brutal. También adelantaron canciones inéditas, entre bromas sobre lo “pajeros” que han sido para estrenar el nuevo álbum. Destacó “Souls Degradation”, impecablemente ejecutada.
El público respondió con un ensordecedor “¡Atomic! ¡Atomic!”, mientras temas como “Dwellers of the Unknown” reforzaban la esencia extrema y primitiva de la banda.
El cierre con “Unbodied Rites” y “Beyond Reality” consolidó uno de los actos más aplastantes de la jornada.
Anton, vocalista de Criminal, y organizador de este tremendo festival, subió al escenario para agradecer el apoyo y confirmar una segunda edición.
Chargola añadió su toque característico con un irreverente: “Chupen el pico, nos vemos en la próxima edición”, arrancando risas y aplausos.
Schirenc Plays Pungent Stench, los ausentes de la jornada
Los austriacos no pudieron arribar debido a problemas de visa de uno de sus integrantes. Su comunicado expresó desconsuelo, agradecieron los esfuerzos de la producción y El Cochino recalcó su intención de reagendar una visita a nuestro país.
La decepción fue evidente entre los asistentes, pero la noche continuó y lo mejor estaba por venir.
SACRIFICE
Uno de los debuts más esperados del festival. Los canadienses, miembros del Big 4 del thrash canadiense, aterrizaron en Chile para una presentación exclusiva en Sudamérica, llegando con formación original y con su reciente álbum “Volume Six”.
Desde el primer segundo, la bandera chilena con el logo de Sacrifice se posó sobre la batería de la banda. Desataron un sonido filoso, corrosivo y de puro ADN ochentero. “FTT/Terror” abrió la descarga, seguida de “Hiroshima” e “In Defiance”, encendiendo el mosh de inmediato.

El repertorio viajó por sus discos más emblemáticos:
“Turn In Your Grave”, “Comatose”, “Antidote of Poison”, “Soldiers of Misfortune”, “Pyrokinesis”, “The Great Wall”, “Lunar Eclipse”, entre otros.
El público respondió con un masivo “¡Olé, olé, Sacrifice!”, celebrando un debut histórico.
La devastación final llegó con “Reanimation”, cerrando un espectáculo feroz que dejó al Caupolicán incendiado
TRIPTYKON
A las 21:50 hrs inició el acto final. Tom G. Warrior regresó a Chile para retomar el legado de Celtic Frost, entregando un ritual oscuro y monumental.
La jornada final se abrió con “Circle of the Tyrants” y “The Usurper”, descargando una energía maligna que contagió a toda la audiencia. Le siguieron “Return to the Eve” y un descomunal “Into the Crypt of Rays”, cantado a todo pulmón por el recinto entero.
Entre cambios de guitarra, el público respondió con un ensordecedor “¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!”, creando un ambiente casi ceremonial. Tom G. Warrior, una eminencia en el mundo del metal recordó su anterior visita a Chile en el Evil Confrontation Fest de 2018.

El pulso bajó con “Procreation (Of the Wicked)”, actuando como un respiro antes de nuevas embestidas. Sonaron “Grounds” y “Sorrows of the Moon”, envolventes y sombrías. Luego, “A Dying God Coming Into Human Flesh” sumergió al público en un trance absoluto.
La locura regresó con “Dethroned Emperor”, desatando uno de los momentos más intensos del festival. Antes del cierre, Tom dedicó palabras al fallecido Martin E. Ain y ejecutó una poderosa “Necromantical Screams”. El golpe final llegó con “Synagoga Satanae”, seguido por un adiós envuelto en la gélida atmósfera de “Winter”.
La segunda noche del Chile Terrorfest cumplió con creces su promesa: una jornada implacable, visceral y cargada de historia.
Con gargantas desgarradas, oídos aturdidos, corazones acelerados y un público que, incluso al abandonar el recinto, seguía coreando nombres, riffs y memorias. Un cierre perfecto para dos días que quedarán grabados como uno de los hitos más intensos en la historia reciente del metal en Chile.
Al finalizar, pudimos observar en la pantalla el mensaje “Chile Terrorfest II, la historia continuará… “
Evidenciando que esta primera edición no será la última, y que queda aún mucho metal subterráneo por escuchar.
