LA SED DE LUNA UNGIO A LA MANADA DE SANGRE
En una noche llena de épicos momentos, la oscuridad severa tiñó uno a uno los rostros de la manada, lobos extasiados dominaron la explanada que embadurnada se consagró con las tinieblas, aullando desde lo más recóndito fuimos convocados a una ceremonia de lobreguez perpetua.
Escrito por: Mario Gonzalez
Fotografías por Mauricio Sánchez
MORTAJAS
Nos hipnotizó con sus funestos sones los cuales nos hicieron recorrer escondites llenas de sonoridades faustas, pantanosas, embadurnadas de podredumbre eterna, entregándonos inagotables melodías cargados de una melancolía profunda las cuales se colaron en los huesos haciendo mella en el interior más profundo de aquellos suplicantes que en pena deambularon por un infesto teatro maldito.
Con la sangre teñida de negro, fatalista y ruinosa, llena de oscuridad funeraria, que nos hizo recorrer parajes oscuros pero a la vez llenos de dinamismo nos entregaron momentos de épicas composiciones que fueron teñidas de una oscuridad plena, Mortajas nos inundó de aires aciagos, funestos, que nos transportaron a un estado de melancolía profunda, desarrollando momentos de una introspección serena, que por instantes se vuelve de una profundidad agresiva, que nos llevaron a preguntarnos por esta maldita existencia.

La angustia llenó la noche con sonoridades que buscaron sanar las llagas que supurantes se encontraban, haciéndonos volver una y otra vez a recorrer escondites en dónde vocales angustiosas no nos dejaron respirar, y el silencio nos ocultó a pesar que no podemos avanzar en este manto que Mortajas vuelve a colar, Mortajas fue profundo, flemático en donde el sentir funesto nos inundó a cada momento, como una placida tortura marcada a fuego gracias a los azotes llenos de pesadez sempiterna con esos riffs profundos y arrastrados que nos llevaron por paisajes desolados.




MOURNERS LAMENT
El silencio se quebró de improviso cuándo la tempestad del mar devoró la luz de los focos sin previo aviso, la oscuridad emergió inundandonos con sones que se vuelcan hacía el centro que vieron como el frío de la angustia fluyó por las venas del abismo, hicieron estremecer cada fibra que condensa el organismo. Mourners Lament fue un canto que se levantó furtivo, impertérrito como condensando el tiempo, la lluvia que danzó en el exterior otorgó el agua faltante a los afluvios naturales, aquellos fueron inundados por los mares de su propio cauce, escucharon los sollozos de los desconocidos para poder alzar el vuelo.
Tan ínfimos somos al lado de la furia del alma que en cada segundo se presentó latente desde antes que la piel se presentará fría o inerte, como estatua qué se mantiene hasta el fin de los tiempos, volviéndose lamento para los dolientes mas solo vieron caer el paso de los días convirtiéndonos en letanías.

Mourners Lament nos hizo transitar por momentos llenos de introspección profunda, invitándonos a confluir con ese mar que gris emerge, levantando la bruma de sones profundos que van partiendo el alma, a lo lejos la frágil esperanza en la oscuridad se afianzó para que naciera el pregón eterno que cubrió a toda una nación, construyendo una fuerza llameante que erigió un templo que sobresale para levantar banderas propias con sangre extraída de los sufrientes días que aún le quedan ha esta maldita vida.
Mourners Lament nos expuso a evocaciones que nos transportaron a paisajes sin tiempo, dónde sólo el latido de los instrumentos hicieron que volviéramos a buscar el calmo mar para que nos transportara a nuestro final.




MOONSPELL
Los lobos salieron a escena en una noche que aún se mantenía cálida a pesar de la lluvia y el viento que afuera arreció severo, con las primera notas llenas de intensidad melancólica de Wolfshade (A Werewolf Masquerade) comenzó la cacería por los campos que nevados nos inundaron, la ansiedad invadió a la manada volviéndose todo una caldera con los primeros aullidos incandescentes, que cayeron desde la misma luna llena como rayos que iluminaron a cada uno de los lobos presentes.
Los designios lunares de Moonspell fueron implacables el dramatismo es llevado al paroxismo logrando esa atmósfera pétrea, lúgubre y recóndita, que incluyen un hermoso coro femenino y sonidos atmosféricos misceláneos, qué que llevaron a la seducción nuevamente por lo oculto que llena el corazón palpitante, fuimos participes de una epopeya llena de oscurantismo, lobos, vampiros y seres nauseabundos sedientes de sangre, placer y deseos.

Moonspell como siempre que toca suelo chileno logra crear una atmósfera sedienta del fluido primordial, centrada en lo malévolo, rasgando burdos estereotipos, para desarrollar puro misticismo lleno de maldad absoluta, es ahí dónde el fuego primordial inundó toda la presentación, dotándonos de ese poder salvaje que envolvió a la atmósfera de un machacar lúgubre constante.
Un éxtasis lleno de fantasía, permitió la fusión desde la raíz con ese mar de gente que repletó cada maldito rincón del Teatro Cariola estos ya exorbitados por las lóbregas notas que expelía la banda, se encontraron a la merced de los lobos, uniéndose al unísono para entonar a todo pulmón el coro que se vuelve un ponzoñoso elixir.


Todo se vuelve mantra en un mar lleno de locuacidad, en dónde el enigmático frontman, Fernando Ribeiro, es el encargado de comandar la ruta, que desde la profundidad de sus vocalizaciones y guturales hace transmutar la noche, la hipnosis domina cada centímetro de la noche, mientras la ferocidad y magnetismo de Moonspell es acuñado por cada uno de los asistentes, así van pasando uno a uno los temas que recorren el inmenso Wolfheart, hasta que las hordas vampíricas se hacen presentes y las ninfas nocturnas se toman el escenario en una lucha constante por saciar la sed de sangre. Vampiria tu eres mi destino, mi único amor y verdadero destino vampiria… parafrasea Fernando, volviendo todo de un rojo intenso, llamando al éxtasis inmenso.


Alma Mater es un himno que vuelve vasallo al más fiero de los combatientes y anoche un colmado Teatro Cariola se rindió sin miramientos al hechizo lunar en dónde la lengua materna nos habló en un recinto ungido por la señal de la luna, por una noche fuimos sus hijos más orgullosos, su raza más pura. Ella nos habló en colores que vimos claramente pudiendo entender el mensaje secreto que descifraron nuestros sentidos los cuáles fueron llevados desde el antiguo trono para conquistar el mundo.

La sala se llenó de éxtasis cuándo los sones carmesí proveniente del ojo de Osiris, se tomaron la noche, mientras las miradas hambrientas se cruzaron en el intro a cargo de Perverse… almost Religious estos abrieron el camino al humo que narcotizado invadió los sentidos mientras nuestros oído se rindieron al grito de Opium.
El éxtasis fue una constante como una intensa noche llena de placeres, cada gota de sangre fue palpable en las comisuras de los labios mientras el clímax se apoderó sin miramientos de nuestros cuerpos en lustre. Bajo la locura de la luna llena nos inclinamos con orgullo ante ella, que majestuosamente brillo intensamente sobre nuestras cabezas.
