La declaración de guerra incendió el invierno en la capital santiaguina
Escrito por Mario González
Tarde fría en esta maldita capital, con días en dónde el cielo lloró lágrimas a raudales mas adentro de la Metrónomo todo fue furia con un calor desbordante.
El Power of Metal Fest 2 fue un azote sin misericordia en dónde el Metal azotó sin contemplación los cráneos de cientos de fanáticos que abarrotaron una sala en pleno centro de Santiago.

Cuándo la furia comienza a inundar tus venas, LETALIS pisa el escenario, para destruir esos miedos que los malditos medios de comunicación han levantado toda la semana por un frente de lluvias intensas, fue un golpe al mentón que voló cabezas, en donde la misericordia fue sepultada en lo más recóndito de nuestras almas, porque el machacar es ira perpetua, como un latido que martillea las sienes para enrostrarte con toda su fuerza que a los cobardes son veremos caer sin piedad para destruir los hasta final.
El sistema esta atiborrado de malditos ansiosos y zánganos, es ahí en donde proclamamos los sones que levantan banderas desde las mismas trincheras , como un vendaval del cual no puedes escapar LETALIS embadurna de esa saña proterva que emergiendo con soberbia, disipa cualquier duda en donde las vociferaciones se vuelven cuchillas en aquellos oídos que siguen beatificando miserias.
El galopar constante es un arma que no para de ametrallar, en un devenir lleno de belicosidad, en donde va asesinando sin parar a aquellos ángeles que débiles están, LETALIS nos llevó en un viaje directo al desenfreno en donde seguimos fiel a nuestras voces que se elevaron por los aires para rugir qué seguiremos luchando con más fuerza contra la tormenta, la banda muestra una intensidad sonora que asombra a los pocos que no la conocían, dejando con la boca abierta a aquellos que escuchan con asombro las embestidas con que LETALIS destruyó la tormenta.
Nos dieron rienda suelta con esos vítores llenos de furia eterna, logrando desencadenar un frenesí sin fronteras, mientras bebemos la sabía de la ira, que forma nuestra realidad, los solos de guitarra vuelven a aserruchar con un ímpetu sin igual, Letalis nos llamó desde las sombras primigenias para remecer la noche con una ferocidad que escupió fuego y nadie nos va a parar.

Fotografías cortesía de FotosMetal

Desde allende Los Andes nos azotó un vendaval con furia infernal, nos llamó a vitorear cada tema para no parar más AZEROTH vuelve a la lluvia, el viento y el frío en elementos que envuelven sus relatos de épicos momentos, haciéndonos partícipes del sello que ha cada momento a impregnando la ferocidad con que AZEROTH nos fue inyectando, en cada riffs la furia se impregna con extrema maleficencia, haciéndonos divagar por esos meandros de profundo metal.
Desde lo inconado de nuestra noche que resplandeciente en oscuridad nos llamó los sones combatientes retumbar o en el ambiente, atraídos por ráfagas que en vez de lluvia trajeron traen guitarras filosa, AZEROTH nos hace recorrer caminos que sulfurados se van abriendo a nuevos senderos, con la consigna para seguir luchando contra aquellos malditos que creyéndose inmortales se llenan la boca escupiendo sus falsedades, no saben que los sonetos que de fondo nos acompañan, en esta fría noche, es la principal arma que iremos alzando cada vez con más rabia.
AZEROTH expelió un furioso galopar estallando en llamaradas venidas del ancho mar, con un fuego que hace resplandecer nuestros oídos nos hicieron cabalgar por una vorágine llena de gloria provenientes desde esas filosas guitarras la melodía fue una constante de sulfurosos andante, como una ráfaga sin freno, confesando el dolor fueron quemando nuestras almas con cada canción que cayó inclemente sobre la cabeza de los penitentes, siendo un venenoso power metal el aliciente para continuar con el desenfreno estridente, como rayos provenientes desde el cielo inclemente fuimos inyectados por la mística galopante de una banda que por primera vez en 25 años se hace presente sobre este suelo de misterios ancestrales.
Los riffs se vuelven de un vertiginoso frenesí para inundarnos de sones de eléctrico magnetismo con los cuáles caemos rendidos a la lucha diaria que se va impregnando en nuestras venas con vigoroso frenesí que vuelve a desbarrancar los signos de aquel mal tiempo que quiso frenar el poder del Metal.

Fotografías cortesía de FotosMetal

La leyenda viviente RIOT V se tomó el escenario desde un lugar lejano llegó a mi mente esos sonidos clásicos que marcaron a fuego un adolescente lleno de locura y muerte, las gargantas se quebraron al unísono del grito sagrado, es como sentir un palpitar constante haciendo que la muerte cobre vida al ritmo de Narita, es la realidad que se anuncia con el constante galopar del bajo que produjo un estallido en los cientos de oídos, los riffs van potenciando está sensación única que produce el deambular por esta nueva presentación con que RIOT V llegó a nuestras tierras.
El 50th ANNIVERSARY TOUR de RIOT V comenzó intenso desde el primer SEGUNDO ya que nos llevó por meandros de intensidad única, más el sello inconfundible que proporciona RIOT V es el aliciente necesario para demostrar que están machacando con una vorágine incandescente, es como que las campanas del averno nos indicaran el inicio para predecir lo que se avecina, la pesadilla cada vez se vuelve más inminente, cercana, real. Pudimos sentir como algo enérgico emergió desde el subsuelo para llenarnos de recuerdos que al galopar del clásico heavy metal nos vio explotar, la respiración se aceleró al punto de la excitación, no existe paz sin una pena, buscando la verdad en las mentiras más profundas que rodearon nuestras alma, la asonada de incesante recuerdos llenó los oídos mientras las vocalizaciones anunciaron la caída de un rayo que iluminó las almas pérfidas con el sol eléctrico que iluminó la nublada noche adentro de un recinto que destellaba furia bajo el reflejo de millones de espadas.
Se escucharon los inmensos riffs que fueron creados con la furia de martillos qué desenterraron las almas de cientos qué cantamos sin agotarnos, mientras las llamaras envolvieron e inundaron el sonido de la oscuridad que hizo divagar para controlar a los muertos que se revuelcan sin parar, los destellos de la intensidad hizo descerebrar las mentes que inundaron el lugar y volviendo al pasado fuimos partícipes del canto ahogado.
La noche exigió nuevos sacrificios, sangre fresca que pudo saciar de una vez por todas la sed inmensa por puro metal, cantos espectrales se colaron en los oídos reflejando un brillo maligno, en donde se puedo ver las sombras del pasado que fueron cabalgando a nuestro lado. Es en esos momentos donde las oraciones se elevaron como plegarias a la deriva en la noche de ayer que atiborrada de cantos de clásicos del heavy metal, la desesperación encontró el eco que hizo mover los sentidos, mientras los susurros de dolor no pudieron esperar que la luz de la mañana gobierne los sentidos, comenzando la tortura que aviva el fuego que recorre las venas sin misericordia.
Éxtasis severo que narcotizó los sentidos, volviendo placer todo lo maligno, un camino sin retorno, lleno de deseos en dónde RIOT V nos llevó a recorrer la intensidad misma desde donde salieron expelidos las mejores ráfagas de un narcótico y clásico heavy metal, nos llevó a recordar un pasado vigoroso mas la impronta que como banda le agregan los hace característicos dentro de un mundo eléctrico.

Fotografías cortesía de FotosMetal

Han pasado cuarenta años que PESTILENCE infectó desde Los Países Bajos a todo el mundo con discos llenos de inmundos sonoros inmundicia de death metal, habló de los grandes eslabones del género, compuesto por canciones sublimes que anoche se dieron gala de interpretarlos de forma soberbia en la SALA METRÓNOMO abarrotada de impuras almas que dieron rienda suelta a toda la algarabía contenida.
Con su último álbum, Levels of Perception, bajo el brazo y presentando una banda revitalizada llena del espíritu de la vieja escuela, PESTILENCE llegaron para devastar Santiago, con ese dulzor de la disonancia de estilos que le permiten avasallar con toda la intención de no querer encapsular nunca su sonido. Pestilence es una eminencia del death metal mundial con un frontman que es pura calidad y virtuosismo, además tremendamente gentil, al igual que el maldito bataca Michiel Vander Plicht y en general toda la banda es tremendamente cercana, amable y a la vez tremendamente desquiciados.
Difícil de creer desde la perspectiva de hoy, pero hubo un momento en que cuatro jóvenes se lanzaron en producciones desorbitantes bajo el nombre de Pestilence, Mallevs Maleficarvm, Consvming Impvlse y el imprescindible Testimony of the Ancients nos asolan tonalidades que fueron tejiendo dentro de nuestro espectro un manto negro que a cada segundo se vuelve más intenso, llevándonos a una catarsis introspectiva, itinerante, movediza. Como un pantano en ciernes nos aprisiona sin darnos respiros, disipando la neblina la oscuridad se vuelve severa.
Sin rastro de humanidad PESTILENCE descabezó a todos los asistentes con las magnánimas obras que pasaban sin detención alguna, hasta el momento habíamos sido testigos de un maravilloso choque dantesco, de proporciones bíblicas, como si el apogeo del death se hubiera gestado aquí en esta maldita tierra.
PESTILENCE es un arma de destrucción masiva, sin piedad ni misericordia, con las llamas incinerado con locura, mientras los malditos bangers comenzaron un incesante mosh qué se levantó como un intenso y colosal vendaval, la intensidad de las luces tiñeron de un rojo intenso toda la jornada, gracias a uno de los públicos que por excelencia empírica se ha establecido como uno de los más brutales anfitriones en este planeta. Todo fue una masacre mientras la banda enardecio a cada momento a todo el respetable, a esa horda de malsanos que se hicieron presente en una jornada pulcra y de excelencia única.

Fotografías cortesía de FotosMetal
