MUERTE, ODIO, FURIA Y MALEVOLENT CREATION
Escrito por Mario González
Fotografías por Diego Presserg

Cuatro bandas, cuatro rituales y una solo conglomeración que remeció el suelo del RBX la noche del pasado 22 de Octubre cuando Malevolent Creation, Mystic Circle, Death Yell y Atomic Agressor irrumpieron con la furia del metal más brutal que pueden hacer.
DEATH YELL

La noche se vuelve oscura, sombría y estruendosa. Los acordes extremos y riffs acelerados caen como tormentas en el RBX en donde ya no entra una sola alma más.
Esta noche el telón se abre y aparece DEATH YELL para entregar una cátedra de metal old school capaz de acelerar el ritmo cardiaco de cualquiera.
Poniendo firmeza sobre la tarima desde el primer segundo, los headbangers del público y las percusiones pesadas se convirtieron en una oración blasfema digna de proclamación. Los locales demostraron una vez más como se debe tocar el buen metal con una progresión de sus mejores y más brutales temas como son Altar Servers’ Wrath, Offering to the Priest, The Unholy See y Predatory Preacher pertenecientes a su último disco de estudio Demons of Lust.
Potencia y entendimiento de las progresiones sonoras que precipitan incansables sobre el escenario y que son vanagloriadas por la audiencia dejan en claro que DEATH YELL es uno de los exponentes nacionales que ha sabido dejar marcado en cada fibra sonora lo que es hacer vibrar a todos a punta de música extrema.
Los legendarios Death Yell suben al escenario realzando y reafirmando el legado marcado a fuego qué tienen como referentes del underground chileno, cultores del más furioso Death/Black Metal, Death Yell recrea esa crudeza sonora inherente e imperecedera tan propia, llevándola a un nivel superlativo. Inundandonos de una pestilencia nauseabunda, que emergió desde la repulsividad extrema, dotando a su esencia de ese vigor primigenio, que brotó desde los mismo cimientos del inframundo, es como resurgir el averno desde su descanso eterno, volviendo a la existencia a los demontres que vienen silentes desde tiempo arcanos, es así como inundaron estos páramos de una plaga infecta llevandonos con toda la magnificencia de la tierra que nunca paró de arder.
Death Yell nos entregó un terreno fértil, en el cual desató una atronadora tormenta con despiadados y bestial cortes, haciendo que la luz de la tarde se tiñera de una oscuridad fosca y pétrea, impulsando feroces e impías incisiones, dejando de lado la sutileza, desplegaron furia a granel, el ataque nunca mermó, por el contrario, cada canción fue un golpe a la maldita existencia de los débiles que solo vieron cómo se volvieron cenizas la falsedad que han construido a lo largo de su existencia.
Death Yell fue sulfuroso, violento, fulminante y provocador, entrando como una droga a tu torrente sanguíneo, desde donde comienzó a corroer todo el nauseabundo organismo de los malditos que llenamos el salón con la oscuridad maligna del sortilegio perpetuo que perdurará hasta los confines del tiempo.
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ATOMIC AGRESSOR

La noche avanza y también lo hace el death metal quien recibe en su manto a ATOMIC AGGRESSOR quienes sin vacilar comienza a encender la tarima con The Primal Chaos. La fuerza impoluta de sus instrumentos se suma a la voz que a desgarradora sinfonía nos canta sobre las voces que atormentan en la mente por las noches.
Una cadena de riffs filosos en paralelismo con los blast beat de la batería chocan como ondas sonoras contra las paredes del local mientras que la fanaticada siente la euforia regurgitarte en el ambiente y se hace parte de un todo. Entre cabeceos y gritos la música no se detiene y aparecen apurados Bleed in the Altar, Bloody Ceremonial, Souls Degradation, Sights of Suffering, Beyond Reality y algunos otros temas que completan el paso por toda la discografía de esta banda que viene haciendo metal de calidad desde el demo Bloody Ceremonial lanzado en el año 1989.
Una impronta marcada en trayectoria, trabajo duro y buena técnica se demuestra en la tarima. El sonido es potente y de buena calaña lo cual se trasmite hacia los presentes que parecen entrar en un estado de catarsis poderosa. Cada nota, cada grito, cada sonar de los instrumentos funciona como reloj suizo, en donde la afinación de estos se llama Death Metal.
Cuándo la historia se hace presente, los cimientos crujen, la tierra se abre para dar pasos a esas entidades que vuelven con eones a cuestas pero más vigentes que nunca, el denso aire fur pestilente nos trajó mensajes de muerte, el hedor se sintió desde los primeros acordes cuando los lacerantes riffs nos comenzaron a desgarrar violentamente, como aves de carroña dándose un festín los cuerpo solo sirvieron para seguir alimentando a ese animal que no tiene saciedad conocida, porque solo logramos ver una imagen que se repitió constantemente cómo un reguero de sangre y muerte.
Cuerpos diseminados sobre la planicie del escenario desde donde se erige aquel monolito despiadado que nos habla de blasfemia hiriente, la calma que por momentos parece dominar los sentidos se destruyó desde aquel despiadado inicio, el ímpetu se volvió ingobernable dando rienda suelta a una presentación que es despiadado al hacer hervir la sangre de la médula colgante.
Atomic Aggressor volcó todo su vasto conocimiento y tremenda experiencia arriba de un escenario maldito para seguir alimentando de almas en pena una noche soberbia, notandose desde los primeros momentos ese gran recorrido, ese inmenso camino que se plasmó en una presentación soberbia destruyendo cientos de cabezas, en dónde el caos primigenio se apoderó de cada uno de los presentes, manifestándose en frenéticas vociferaciones que desgarraron gargantas sin respiro, los headbanging se multiplicaron para ver a las bestias, las invocaciones a esos seres primarios se volvieron infernales guturales, que llenaron de llagas el corazón de esos malditos cristianos que muertos de miedo ven como el avance de la lobreguez no tiene freno.
Abriendo los sentidos fuimos llevados a extremos nunca antes vistos, que van más allá del sentir terrenal y material, la conciencia se trastocó volviendo pedregoso el camino para el que no se encuentra listo, el sendero nos llevó más allá del morir, junto a la silenciosa oscuridad, nos sometió más allá del sueño seductor y mortal, sentimos escapar entre nuestras manos las arenas con las que el destino siempre ha jugado mientras vamos más allá de los lazos que nos unen al mundo tangible.
Atomic Aggressor desplegó el verdadero sentido para dar rienda suelta a las evocaciones que nos integraron a las ignotas zonas de la bestialidad pura que aparecieron como llagas en la piel que supurantes de fuego fueron carcomiendo al débil que siempre va a caer, mientras los que compartimos los martirios vemos la oscuridad crecer desde nuestro centro, como un nuevo sonido fue penetrando para forjar el llamado del cual fuimos los oídos de aquel grito que desgarró cada músculo del organismo.
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MYSTIC CIRCLE

Es tiempo de un regreso, de un reencuentro hereje entre el black metal melódico de MYSTIC CIRCLE y la fanaticada chilena que ha estado alerta en las puertas del averno todos estos años. En esta nueva llegada a tierra chilena, los alemanes irrumpieron con su Melodic Black/Death Metal para derrumbar el suelo del venue y hacer que la audiencia se descontrolara en euforia.
Entre acordes oscuros, riffs incesantes, bajos profundos casi de inframundo y la batería que marca la aceleración desde el fondo, la agrupación logra romper con firmeza los prejuicios del black metal. Es aquí donde la oscuridad toma el dominio y controla las pulsaciones de quienes atentos escuchan lo mejor del repertorio de MYSTIC CIRCLE. Un bucle sin fin de composiciones agudas, sombrías y por sobre todo, blasfemas hasta decir basta.
El público lo aprecia y lo premia cabeceando y rugiendo desde la oscuridad, cada paso que dan es vitoreado con ahínco y cada nota sulfurarte es absorbida entre las sombras para plasmarse de la calidad musical anquilosante que entregan los músicos. Una presentación que fue capaz de dejar los cuerpos sudorosos y la sangre ardiendo al latido del black metal que se niega a morir.
El delirio infernal que provenía de aquel lugar sin pensamientos iluminó la continuidad de una noche sin igual, creación los sones que siguieron emergiendo desde la profundidad azotaron cualquier integridad, ya que son ciegos los que intentaron avanzar con el fuego en sus manos al convertirse en hombres menores que siempre mueren en vano. Mystic Circle dejó atrás el reino de los vivos ya que fueron sacados de piras fúnebres de una cripta maloliente, escribieron maldiciones con su propia sangre sobre las páginas de un evangelio destrozado, sus riffs son serpientes que se enroscaron en la garganta del supuesto mesías, los sones fueron procesiones fúnebres que avanzaron hacia un una noche de l crucificados, fueron el eco de una legión que llevaba siglos golpeando desde el otro lado del abismo.
No existió redención, ni promesas celestiales, ni manos misericordiosas descendiendo para salvar almas de la pira, solo quedó la belleza putrefacta del metal negro reventado los organismos, el esplendor de las ruinas y esa fascinación malsana por contemplar cómo arde aquello que alguna vez fue declarado vivido, Mystic Circle se convirtió en una hostia invertida, no alimentó el alma, sino que despiertó a sus demonios.
Cada acorde fue una blasfemia tallada en los huesos de los santos, cada estallidoun martillazo contra las puertas del paraíso, sobre ese paisaje de devastación, la imaginería de Mystic Circle levantó su catedral profana, coronada por espinas, adornada con cráneos y consagrada a todos los demonios que la humanidad siempre teme nombrar.
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MALEVOLENT CREATION

MALEVOLENT CREATION llega con furia, hambre inyectada en el torrente sanguíneo y potencia absorta en cada instrumento. Los estadounidenses vinieron a hacer cátedra de música extrema y todo el mundo que contenía el salón del RBX pudo notarlo.
Cada precisión musical se sintió filosa dentro de la piel, con cada rasgueo y cada grito ensordecedor los presentes se hicieron escuchar en ovaciones histriónicas. Los años de training de la agrupación salen a relucir y mientras las notas sepulcrales y violentas de sus canciones irradiaron aún más energía en la audiencia que no paró de cabecear y traducir la música en lenguaje corporal.
Un paso por su discografía hizo relucir también el paso del tiempo, un incremento en intensidad que desde el 87 nació con un demo que daría vida a la potencia indestructible que fuimos capaces de presenciar la pasada noche del 22 de octubre. Porque para hacer buen metal de antaño no se necesitan alumbramientos, se necesita perseverancia, técnica y transmitir en cada nota la furia que la música intenta difundir. Y para eso, MALEVOLENT CREATION es experto.
Robustos, precisos y potentes, los alemanes dejaron todo en el suelo del RBX, y se llevaron mucho más: Las almas enajenadas de todos aquellos que estuvieron allí para presenciarlos.
Anoche Malevolent Creation fue el último bastión que dejó plasmado como se hundió en el averno nuevamente al maldito nazareno, el RBX se arrebató con los sonidos bestiales y riffs cargados de exhumación a cargo de los veteranos de la devastación, mientras la fanaticada se abalanzaba sobre un espacio que se volvió una caldera muchos resistian, éstos extasiados abarrotaron cada centímetro siendo el calor una constante manifestando desde el primer momento como en la tierra se declaraba el infierno sin entregar ninguna tregua.
Sin rastro de humanidad descabezaron a todos los insanos asistentes que luchando conviertieron al RBX en un sauna hiriente, en donde el sudor y alcohol volvían el terreno en un vendaval sin parangón. Fuimos testigos de un maravilloso choque dantesco, como si el apogeo del death se hubiera gestado aquí en esta maldita tierra, Malevolent Creation se transformó en un arma de destrucción masiva, los incesantes golpes levantaron un intenso vendaval con las luces que tiñeron de un rojo intenso la cara de los demonios caídos.
Malevolent Creation quebró esos momentos de silencio que acompañan tu camino, infectando de un crudo y pútrido Death Metal, ese que viene de la vieja escuela, en plena conexión con la oscuridad infecta, habitantes de esos rincones aún inexplorados por aquellos beatos que vienen con sus cruces y penitencias a cuestas. Es con estos infectos sones de rotunda muerte que Malevolent Creation emponzoñó cada rincón de la nación donde los sones infernales llegaron a lacerar a cada instante, es con aquel machacar incesante que los cuerpos de miles de pestilentes se nutren de metal lleno de muerte.
Es ahí donde el lapso de vida llegó a su fin y solo queda aceptar como compañía ese martirio que se vuelve ritual, desde el escenario Malevolent Creation nos recordó que en cualquier momento claudicaremos, que acabaremos en los brazos de la muerte y en un necrófilo final el tiempo se extinguirá, sintiendo como con cada riffs la claustrofobia dominó ya que no existe salida ni menos el perdón, solo la muerte acechó en cada rincón.
Fuimos convocamos por la muerte donde los simples mortales tiemblan al verle, ya que el paraje se llenó rápidamente de almas en penas y viseras ardientes, siendo un constante el ritual al que llamados por estos entes impuros transformamos la noche de Santiago en una llamarada vigente de sangre ardiente.
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