OVERKILL:
CUARENTA AÑOS INCENDIANDO EL LADO MÁS OSCURO DEL THRASH
Hay bandas que envejecen junto a sus discos.
Otras convierten el paso del tiempo en combustible.
Desde Nueva Jersey, Overkill lleva más de cuatro décadas alimentando una maquinaria de riffs afilados, bajos corrosivos y una voz que parece emerger de una fábrica en llamas. En marzo de 2027, el fuego volverá a cruzar el Atlántico para reclamar tres escenarios chilenos.

El thrash metal nació para romper cosas: estructuras, convenciones y la falsa tranquilidad de una época que necesitaba escuchar su propia violencia amplificada. En la Costa Este estadounidense, Overkill encontró su lugar entre las fuerzas que ayudaron a definir ese lenguaje. Formada en 1980 en Nueva Jersey, la agrupación desarrolló una identidad reconocible por sus guitarras cortantes, su pulso vertiginoso y una combinación de agresividad callejera y precisión que nunca necesitó suavizar sus bordes.
Al frente de esta máquina permanecen dos nombres fundamentales: Bobby “Blitz” Ellsworth, dueño de una de las voces más distintivas del género, y D.D. Verni, bajista y principal arquitecto de una identidad que ha sobrevivido a cambios de formación, tendencias y generaciones. Mientras Blitz dispara sus agudos como alarmas de emergencia, el bajo de Verni conserva una presencia áspera y dominante, recordando que en Overkill el instrumento no se limita a sostener las guitarras: también muerde.

La historia discográfica de Overkill comenzó con Feel the Fire (1985), un debut que condensó la urgencia del thrash en canciones como “Rotten to the Core”. Aquel primer golpe abrió una secuencia de discos que consolidaría su reputación durante los años ochenta.
Con Taking Over (1987) llegaron piezas como “In Union We Stand” y “Wrecking Crew”; un año después, Under the Influence (1988) añadió otro clásico a su repertorio con “Hello from the Gutter”. Pero fue con The Years of Decay (1989) y Horrorscope (1991) cuando la banda reforzó su posición entre los nombres esenciales del thrash estadounidense, demostrando que la velocidad podía convivir con estructuras más elaboradas, oscuridad y una contundencia capaz de sobrevivir al impacto inicial.

Lejos de quedar atrapada en la nostalgia, Overkill continuó construyendo su legado durante las décadas siguientes. Ironbound (2010) marcó un regreso especialmente celebrado por quienes buscaban recuperar la ferocidad de su sonido clásico, con canciones como “Ironbound” y “Bring Me the Night”. Después llegaron The Electric Age (2012), White Devil Armory (2014), The Grinding Wheel (2017), The Wings of War (2019) y Scorched (2023), su vigésimo álbum de estudio.
Este último trabajo reafirmó una característica que distingue a la banda: su negativa a convertirse en una pieza de museo. Overkill no necesita reproducir eternamente su juventud; conserva la velocidad, la aspereza y la actitud como elementos vivos de una identidad que continúa avanzando.

UNA DISCOGRAFÍA FORJADA A GOLPES
La banda a sabido mantener la potencia durante décadas, siendo algunos de sus discos más importantes:
Feel the Fire (1985): el comienzo de una trayectoria incendiaria.
Taking Over (1987): una descarga de thrash directo y desafiante.
Under the Influence (1988): agresividad y canciones destinadas a permanecer en vivo.
he Years of Decay (1989): una obra fundamental en la evolución de su sonido.
Horrorscope (1991): uno de los pilares de su etapa clásica.
Ironbound (2010): una reafirmación de su potencia en el nuevo siglo.
The Electric Age (2012) y White Devil Armory (2014): continuidad, velocidad y músculo.
The Grinding Wheel (2017) y The Wings of War (2019): dos capítulos más en una carrera que se niega a detenerse.
Scorched (2023): su vigésimo álbum de estudio y la prueba de que el motor sigue encendido.

Nueva Jersey como territorio sonoro. Mientras el thrash de la Costa Oeste desarrollaba su propio imaginario, Overkill forjó una identidad asociada a la rudeza industrial y urbana de la Costa Este. Su sonido conserva esa sensación de maquinaria en movimiento: seco, metálico y sin concesiones.
Una voz imposible de confundir. Bobby “Blitz” Ellsworth se ha convertido en uno de los vocalistas más reconocibles del género gracias a sus agudos estridentes y su interpretación frenética. Su voz no busca ocultar el peligro: lo anuncia.
Veinte álbumes de estudio y contando. Con Scorched (2023), Overkill alcanzó su vigésimo trabajo de estudio. Una cifra que habla de persistencia, pero también de una banda que ha seguido alimentando su catálogo mucho después de que su primera generación de seguidores descubriera el thrash.
Canciones que sobreviven a sus propias épocas. “Rotten to the Core”, “Wrecking Crew”, “Hello from the Gutter”, “Elimination” e “Ironbound” representan distintas etapas de una discografía que sigue encontrando su verdadero hábitat frente al público.

Cuatro décadas después de encender la mecha, Overkill sigue avanzando con la obstinación de una máquina que nadie consiguió apagar. No hay promesas de redención ni necesidad de mirar hacia atrás con reverencia: están los riffs, el pulso implacable y una colección de canciones que ha sobrevivido a modas, despedidas y cambios de época.
BURNING UP LATIN AMERICAN TOUR 2027: TRES CIUDADES, UNA MISMA CONDENA:
En marzo de 2027, Overkill regresará a Chile después de tres años, esta vez con el “Burning Up Latin American Tour 2027”. La gira no se limitará a Santiago: también llevará su descarga a Rancagua y Valparaíso, extendiendo el rugido hacia otros territorios.
📍 Rancagua: martes 9 de marzo de 2027, Teatro San Martín.
🎟️ Entradas: Passline Rancagua
📍 Valparaíso: jueves 11 de marzo de 2027, Trotamundos.
🎟️ Entradas: Passline Valparaíso
📍 Santiago: viernes 12 de marzo de 2027, Teatro Cariola.
🎟️ Entradas: Passline Santiago
