RECRUCIDE EN MIBAR:
EL CIRCULO DE FUEGO QUE PERMANECE ARDIENDO
Reseña por MARIO GONZALEZ
Fotografías por FOTOS METAL
El pasado jueves 27 de agosto fuimos testigos de una jornada de extenso y satisfactorio metal pesado gracias a la destructora presentación de RECRUICE en el icónico bar de Barrio Italia. A continuación les dejamos nuestra reseña de la velada.
Destruyendo los sentidos con melodías que evocan a un presente maldito y sanguinario , que por momentos huele a una fausto hastío, los acordes golpean como ráfagas ponzoñosas que invaden nuestros sentidos, es ahí que la ira proterva se levanta de su cúmulo para tomar por asalto la vastedad de los malparidos, ese que mientras el fuego primigenio de RECRUCIDE irradia a todos los que sulfuramos, estos se van tiñendo desde la raíz para emponzoñar cada segundo con un respirar nauseabundo.

Un fastidio por esa maldita enfermedad en que se transforma el ser humano, deplorable ser que solo busca redimirse, para conseguir ese futuro que nunca vendrá.
RECRUCIDE arriba del escenario es un ente destructivo implacable que nos grita la miopía repugnante del insignificante ser humano que por tener que cargar con la quimera de que todo lo puede solucionar, cuando la verdad es que dista en demasía de la realidad, esa mano que estira y lo que toca lo vuelve voluble y soporífero.

RECRUCIDE vuelve y es un torbellino que toma vuelo desde sus cimientos, dotando a cada segundo de su presentación, de esa sangre fresca que por momentos es tan necesaria para oxigenar la existencia, llenándolo de ira.
Ira manifestada en demoníacos temas que llenan de martirio tu condenada esencia, supurantes los tejidos son preparados para lo que se avecina, aquel que desde la palestra va contaminando desde su magnificencia, perverso ser que emerge desde las tinieblas con rabia iracunda hacia los malditos cobardes que con temeroso andar, preparan el trono para el grotesco ritual.


RECRUCIDE lo logra sin perder un ápice de su esencia maligna, esa que tanto lo caracteriza, machacar constante, riffs poderosos que llaman al headbanging constante, guturales que hacen quebrar ese maldito reloj que por nada del mundo es capaz de detener su marcha incansable.

Es gratificante tener nuevamente arriba del escenario a tremenda banda, que nos inyecta un ritmo apabullante con un camino claro y conciso, que muestra el evolucionar inmejorable de una entidad que no detiene su andar, incorporando sonidos actuales que logran dotar de momentos notables, una presentación que se llenó de mosh.
Clickea las fotos para verlas en grande!

