LA FRECUENCIA MALDITA EN EL CINE CHILENO
Escrito por Meryth_Wonder

El terror en el cine no solo se esconde en las sombras de la pantalla; a veces, se mete por los oídos para distorsionar la realidad. En «Kalkutún: Juicio a los Brujos», la próxima película del cineasta chileno Jorge Olguín programada para estrenarse en cines el 22 de octubre de 2026, el miedo tiene una frecuencia sonora muy específica: la del metal extremo.
Para dar vida al paisaje místico, húmedo y violento de la mítica isla de Chiloé, Olguín decidió romper los esquemas de la música incidental tradicional y convocó a dos verdaderos tótems del metal nacional: Anton Reisenegger (Criminal, Pentagram) y Sebastián Puente (Nuclear). Juntos, han transformado las guitarras disonantes y la crudeza implacable del género en una banda sonora que no solo acompaña el metraje, sino que opera como un personaje invisible, ritual y profundamente perturbador.


La elección de Reisenegger y Puente no es casualidad. Ambos músicos cargan con décadas de trayectoria definiendo la identidad del metal en el cono sur, tanto sobre el escenario como desde las perillas de producción en el estudio. Sin embargo, musicalizar un thriller histórico y fantástico basado en el choque entre la institucionalidad del Estado y las profundas creencias paganas de Chiloé requirió un proceso de deconstrucción absoluto.
El desafío, respaldado por la producción de Carol Campos, consistió en tomar la agresividad inherente del metal y fundirla con la mitología y geografía chilotas. En lugar de recurrir a los clichés orquestales del cine de terror de Hollywood, los compositores optaron por una alquimia sónica cruda:
Capas de ruido y disonancia: Guitarras eléctricas utilizadas de forma no convencional para simular la opresión de la niebla, el aislamiento marino y la oralidad popular.
Percusiones contundentes: Ritmos pesados que evocan la ritualidad de las sectas ocultas, la brutalidad de un juicio histórico y los latidos del miedo ancestral.
Silencios rituales: Espacios vacíos estratégicamente colocados para subrayar la ambigüedad moral de la trama y la tensión de lo sobrenatural.

«La música en la película es el alma, es quien ayuda a construir la atmósfera… quería otra sensación fuera de lo común y me pareció interesante convocar a maestros del metal como Anton y Seba. El desafío fue que se metieran en las raíces de nuestra historia e interpretaran, según su visión y estética, todo el horror que se vivió en ese momento.»
Jorge Olguín

Para los propios músicos, esta inmersión en la composición cinematográfica supuso un quiebre en sus metodologías habituales de trabajo. El proceso exigió encerrarse en jornadas intensas de seis horas diarias durante varias semanas, de lunes a viernes, dejándose empapar por completo por la crudeza de una trama basada en hechos reales.
Anton Reisenegger, confeso cinéfilo acérrimo, describe la experiencia como un catalizador de autodescubrimiento: «La oscuridad propia del metal se plasma de otras formas, en un proceso creativo que nos ha hecho descubrir facetas de nosotros mismos que ni siquiera sabíamos que existían. Espero que este sea solo el primer paso».
Por su parte, Sebastián Puente destaca la autenticidad y el nivel técnico del proyecto, calificándolo como un hito único en su carrera: «De los años que llevo trabajando con música… esta experiencia ha sido especial, hermosamente distinta. Nos sumergimos empapándonos de toda esta temática oscura, cruda y brutal».

El resultado de este experimento es una propuesta sonora inédita en la filmografía chilena reciente. Al adaptar las herramientas de la producción musical pesada a las necesidades psicológicas y dramáticas del montaje, Reisenegger y Puente demuestran que el metal puede abandonar la estructura tradicional de una canción para subordinarse a la narrativa, convirtiéndose en el eco mismo de la mitología del fin del mundo.

Inspirada en hechos históricos reales ocurridos en Chiloé a fines del siglo XIX, la producción reconstruye los procesos judiciales contra los llamados brujos de la isla, acusados de integrar «La Mayoría«, una organización secreta fuertemente arraigada en la tradición oral y la brujería chilota.
La trama arranca con un asesinato vinculado a la brujería que lleva a un joven fiscal a internarse en una geografía marcada por el miedo, la superstición y la desconfianza hacia la justicia del Estado chileno. En paralelo, el proceso judicial golpea la vida de Mailén, una joven isleña cuyo abuelo es condenado en medio de la persecución. Ante la impotencia y la ineficacia de la justicia oficial, Mailén decide cruzar el límite hacia el universo secreto de los brujos, iniciándose en los ritos ancestrales de La Mayoría para intentar salvarlo.
Para encarnar este potente conflicto entre la razón institucional del Estado y la cosmovisión ancestral, Jorge Olguín reunió a un reparto estelar de primer nivel encabezado por Juan Carlos Maldonado, Camila Oliva, Bastián Bodenhöfer, Nicolás Zárate, Paulina Eguiluz, Alejandra Araya y Felipe Ríos, al que también se incorpora Nicolás Oyarzún para fortalecer esta gran apuesta nacional.
Además, el director destaca el valor tangible y humano detrás de la producción:
«Tuve la fortuna de trabajar con algunos de los mejores actores chilenos, quienes aceptaron interpretar a personajes emblemáticos vinculados a esta historia real. También trabajé junto a un grupo de artistas extraordinarios, responsables de recrear los seres mitológicos mediante efectos especiales de maquillaje práctico: arte puro, tangible y hecho por manos humanas, no por inteligencia artificial«

FICHA TÉCNICA
Título: KALKUTUN, Juicio a los brujos
Género: Horror / Ficción histórica / Folk horror
País: Chile
Estreno en cines: 22 de octubre de 2026
Guion y dirección: Jorge Olguín
Producción: Carol Campos / Olguín Films
Producción ejecutiva: Carol Campos y Jorge Olguín
Dirección de fotografía: Oliver Shaw
Dirección de arte: Hugo Trípodi
Diseño de vestuario: Priscila Huaman y Diego Yáñez
Música original: Anton Reisenegger y Sebastián Puente
Sonido directo: Paz Zepeda y Jorge Zepeda
Postproducción de sonido: Cristián Mascaró
Maquillaje y efectos especiales: Eva Martínez, Marioli Marilaf, Natasha Schmied y Raúl Cuadra
Efectos visuales: Angie Chacana
Productores asociados: Richard Cuevas, Nicole Cuevas y Tamara Cuevas (Evolution)
Coproducción: TVN y CNTV
Distribución en Chile: Cinecolor Chile
ESTRENO 22 DE OCTUBRE 2026

